Ningún otro evento festivo del planeta reúne a tantas personas en un espacio tan concentrado de tiempo: el Carnaval de Río de Janeiro congrega, según distintas estimaciones, a más de dos millones de personas diarias durante su semana central, convirtiéndolo en el mayor evento de este tipo a nivel mundial.

De tradición portuguesa a identidad brasileña

El carnaval llegó a Brasil de la mano de los colonos portugueses en el siglo XVIII, pero fue la profunda influencia de las tradiciones afrobrasileñas, particularmente a través del ritmo y la coreografía de la samba, lo que transformó la celebración en algo completamente distinto y genuinamente propio del país.

El Sambódromo, un escenario diseñado para el espectáculo

Diseñado específicamente por el arquitecto Oscar Niemeyer e inaugurado en 1984, el Sambódromo permite que cada escuela de samba desfile ante decenas de miles de espectadores con una infraestructura pensada exclusivamente para maximizar el impacto visual del desfile.

Un año entero de preparación

Las grandes escuelas de samba de Río dedican prácticamente los doce meses del año a preparar su desfile: composición musical original, diseño de vestuario para miles de participantes y construcción de carrozas alegóricas que pueden alcanzar varios pisos de altura.

Más que una fiesta: una industria cultural

El carnaval genera un impacto económico considerable para Brasil, pero su verdadero valor va más allá de las cifras: representa la máxima expresión anual de una identidad cultural mestiza que el país ha convertido, con el tiempo, en uno de sus mayores símbolos ante el mundo.