El Celler de Can Roca nació en 1986 en Girona, cuando los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca decidieron abrir un pequeño restaurante junto al bar familiar que sus padres regentaban desde hacía décadas. Lo que comenzó como un proyecto modesto se ha convertido, con el tiempo, en una de las referencias indiscutibles de la gastronomía mundial contemporánea.

Tres hermanos, tres disciplinas complementarias

La singularidad del proyecto reside, en gran medida, en su estructura: Joan dirige la cocina, Josep gestiona una de las bodegas más ambiciosas de la restauración europea, y Jordi lidera la repostería, cada uno especializado en su propia disciplina, pero trabajando de forma completamente coordinada en cada menú.

La cocina como memoria familiar y territorio

Buena parte de la propuesta del restaurante nace de la memoria emocional de la familia Roca y de un profundo compromiso con el territorio catalán, reinterpretando técnicas tradicionales con herramientas contemporáneas sin perder nunca la conexión con el recetario original que aprendieron de sus padres.

Una bodega considerada entre las mejores del mundo

La colección de vinos de El Celler de Can Roca, con miles de referencias organizadas en distintos espacios temáticos dentro del propio restaurante, se ha convertido en un atractivo casi tan relevante como la cocina, atrayendo a coleccionistas y aficionados al vino de todo el planeta.

Un referente que trasciende las estrellas

Más allá de sus reconocimientos internacionales, El Celler de Can Roca representa un modelo de gastronomía basado en la colaboración familiar, la investigación constante y el arraigo territorial, una combinación que explica por qué sigue considerado, año tras año, entre los restaurantes más influyentes del mundo.