Cuando The Plaza abrió sus puertas en 1907, en la esquina suroeste de Central Park, se convirtió de inmediato en el hotel de referencia de la alta sociedad neoyorquina. Más de un siglo después, sigue ocupando ese lugar, con una fachada de estilo francés que se ha convertido en uno de los edificios más reconocibles del skyline de Manhattan.

Una arquitectura que evoca los grandes châteaux

Diseñado por el arquitecto Henry Janeway Hardenbergh —responsable también del histórico Dakota Building—, The Plaza se inspiró deliberadamente en los castillos renacentistas franceses, un gesto arquitectónico ambicioso para una ciudad todavía en pleno proceso de definir su propia identidad de lujo.

El hotel que Hollywood adoptó

Pocos hoteles del mundo han aparecido en tantas producciones cinematográficas. Desde comedias clásicas hasta thrillers contemporáneos, The Plaza se ha convertido en un personaje más de Nueva York, tan reconocible en pantalla como el propio Central Park que se extiende justo enfrente.

El Salón de Té como institución social

El tradicional té de la tarde en el Palm Court, bajo su icónica claraboya de cristal, sigue siendo hoy un ritual social que atrae tanto a neoyorquinos como a visitantes, manteniendo viva una costumbre que se remonta a los primeros años del hotel.

Un símbolo que sobrevive a los cambios de propietario

A lo largo de su historia, The Plaza ha cambiado de dueño en varias ocasiones, incluyendo una etapa bajo la gestión de Donald Trump en los años ochenta, sin que ninguno de estos cambios haya logrado alterar su estatus. Sigue siendo, más de cien años después, la dirección que mejor resume la idea del lujo hotelero neoyorquino clásico.