De las cuatro grandes semanas de la moda internacional —Nueva York, Londres, Milán y París—, la capital francesa cierra siempre el calendario, un lugar reservado tradicionalmente para las casas que la propia industria considera la referencia definitiva del oficio.

El privilegio exclusivo de la alta costura

París es la única ciudad del mundo donde se presenta oficialmente la alta costura, una categoría protegida legalmente en Francia y reservada exclusivamente a un puñado de maisons que cumplen requisitos extraordinariamente estrictos: talleres propios en la ciudad, un número mínimo de artesanos empleados y colecciones confeccionadas enteramente a mano.

Semanas separadas de la moda de calle

A diferencia del prêt-à-porter, presentado en una semana distinta del calendario, los desfiles de alta costura se dirigen a un número reducidísimo de clientas privadas capaces de encargar piezas que pueden requerir cientos de horas de trabajo artesanal, con precios que rara vez se hacen públicos.

El desfile como espectáculo artístico total

Las grandes maisons parisinas han convertido sus desfiles en producciones que trascienden la propia ropa: escenografías monumentales, música compuesta específicamente para la ocasión y una puesta en escena que se estudia, año tras año, como una forma de arte independiente.

Por qué sigue marcando el paso de la industria

Aunque las redes sociales han acelerado el ritmo de consumo de tendencias en todo el mundo, la Semana de la Moda de París conserva algo que ninguna otra capital ha logrado replicar del todo: la autoridad histórica de ser, sencillamente, donde nació el concepto mismo de la alta costura tal y como lo entendemos hoy.